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historias del orbis terrarum

¡Salve viajeros y amantes del conocimiento! Bienvenidos sean al sitio Historias del Orbis Terrarum, revista histórica dedicada a los Estudios Clásicos, Medievales, Árabes y Bizantinos.

El portal se abre con el fin de apoyar estos campos de estudio en Chile, generando mayor diálogo entre estudiantes y académicos. Asimismo, el sitio pretende establecer una mayor difusión entre aficionados e interesados en la materia.

La idea de la Revista es reflejar estudios globales y minuciosos en torno a los temas clásicos y medievales, generando vínculos interdisciplinarios que nos ayuden a comprender la Historia como un todo interconectado y no cercenado en áreas reduccionistas. En este sentido, el enfoque estará dado por el constante vínculo con otras áreas de trabajo como la literatura, el arte y la filosofía, lo que permitirá obtener miradas más amplias y mayores perspectivas de análisis.

Ahora bien, la Revista al realizar una mirada al pasado, busca crear un conocimiento que nos permita comprender el vínculo de la antiguedad con el presente, recogiendo pensamientos, valores y legados a través del tiempo.

El sitio fundamentalmente ha sido elaborado por estudiantes universitarios y mantiene el apoyo de connotados académicos de estas áreas de estudio.

Respecto a las publicaciones, los estudiantes universitarios están cordialmente invitados a enviar sus ensayos e investigaciones para que sean publicados en la revista, como material educativo gratuito sin fines comerciales.



Pablo Castro H.
Estudiante de Licenciatura en Historia
Pontificia Universidad Católica de Chile

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Segundo Número de Orbis Terrarum: “El Mundo Bizantino”


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Santiago, 2008-2009

Última actualización: Miércoles 30 de septiembre de 2009

Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial. ©


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Hoy, domingo 22 de noviembre de 2009, la Revista Electrónica Historias del Orbis Terrarum ha cumplido un año como medio de difusión sobre temas clásicos y medievales. El equipo editor de la página agradece conjuntamente a todos los lectores y visitantes que nutren el sitio con su apoyo, comentarios y críticas.


Además, se agradece a cada uno de los editores que trabajan por la mantención del sitio y la edición de los artículos que se publican en la revista. La revista da un afectuoso saludo a Constanza Rojas Zavala, Francisco Gregorio de las Heras, Tamara Alvarado, Yohad Zacarías, Grace Farías Milla, Exequiel Monge, Armin Ramos, Annette García, María Eugenia Allende y Pablo Castro H.


Del mismo modo, la revista agradece a los profesores y académicos que han apoyado el proyecto, entre ellos, entregamos un cordial saludo a Ximena Illanes, Diego Melo, Ana Luisa Haindl, Sebastián Salinas, Ángel Gordo Molina, José Marín Riveros, Italo Fuentes, Rómulo Hidalgo, José Manuel Cerda, Luis Rojas Donat,  Claudio Rolle, Luis Eugenio Silva, Nicolás Cruz, María José Cot, Catalina Balmaceda, Valeria Riedemann, María José Morán, Néstor Urrutia y Alejandro Unzueta.


Finalmente, aprovechamos de comentar que, durante el mes de diciembre, se llevará a cabo la publicación de una Edición Especial de Aniversario de Orbis Terrarum, donde se publicarán algunas notas y testimonios del sitio, escritas por los estudiantes del proyecto y los académicos que nos han apoyado en esta empresa.

Lutero y las 95 tesis

Lutero y las 95 tesis

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Por Camila Orlandi D.*


A medida que se desarrolla la trama de la película “Lutero” dirigida por Eric Till[1], se va revelando el rol crucial que tuvo la imprenta en la propagación de las ideas Protestantes. No es extraño entonces considerar que el impacto que alcanzaron las tesis de Lutero, se debió en gran medida a la acción difusora de la impresión en serie. Como señala H. C. Erik Midelfort explayándose sobre el trabajo de Mark U. Edwards[2], “que la mayoría de los alemanes no podía leer los panfletos eso claro está…pero los líderes urbanos y rurales sí podían. Muchos de los iletrados se enteraron de la Reforma a través de las lecturas en voz alta que de ellos se realizaban.” Sobre este punto quiero enfocar mi análisis.


Se muestra una escena en que tras clavar las 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, llegan dos jóvenes a leer esta declaración. Uno de ellos se acerca y toma el documento, el otro inmediatamente le interpela diciendo: “el Doctor Lutero quería que todos lo viesen”. El otro replica: “¡y lo verán todos!”. Acto seguido lo lleva a la imprenta y lo publica. El efecto se hace notar en las escenas siguientes, en donde se intenta vender más indulgencias y la respuesta del público fluctúa entre una clara negativa y la total indiferencia. Finalmente al sacar las cuentas, se concluye que sólo se ha recaudado un quinto del dinero habitual; es decir que tanto la gente informada como del pueblo, aunque en este periodo fuese aún un grupo reducido y sectorizado, ya no creía en la infalibilidad de la palabra del Papa y la Iglesia Católica. Edwards denomina a este fenómeno como “la primera gran campaña mediática en occidente”[3]


H. C. Erik Midelfort parafraseando la idea de Edwards[4] señala que “los escritos populares en lengua vernácula de Lutero marcaron una nueva etapa en el uso de la imprenta como vehículo de propaganda.” Y cómo no hacerlo si la fractura de la unidad ideológica Cristiana peleaba su primera batalla en papel. El hecho de no escribir en latín tiene una doble consecuencia; por un lado, permite la difusión en una región acotada, al mismo tiempo que, limita su propagación a territorios cuya lengua el autor no comparta. De ahí se sigue que en los principados alemanes, cuyo idioma Lutero hablaba, se diese la proliferación de las ideas Protestantes, extendiéndose, aunque de manera acotada, a las clases más bajas. Si más personas tienen acceso a textos que les son comprensibles, mayor es la posibilidad de que esas ideas sufran una especie de socialización a través de la lectura en voz alta de las mismas. Ello explica en parte el control que la Iglesia puso sobre los escritos de Lutero, como bien se observa en la película, bajo el pretexto de herejía.


H. C. Erik Midelfort destaca un punto interesante de la lectura de Edwards, y ello es que dado el efecto perjudicial que la controversia y consecuente discusión sobre temas dogmáticos tenía para la Iglesia Católica, “el campo de la propaganda se mantuvo por mucho tiempo en manos de los reformadores”[5] Para cuando la Iglesia tomó una postura radical sobre el asunto, el fenómeno no era controlable. Se ve en la película que para cuando se ordenó la quema de los libros la gente ya tenía interiorizadas las ideas protestantes. Se escucha: “podrán quemar sus libros pero no sus ideas”.


***


* Camila Orlandi es estudiante de Ciencias Políticas y College en Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile.



[1] Eric Till (director), Camille Thomasson (escritora), Bart Gavigan (escritor) (2003) Lutero [DVD] Alemania: Eikon Film.

[2] H. C. Erik Midelfort. Printing, Propaganda, and Martin Luther by Mark U. Edwards, Jr. Reseña. Central European History, Vol. 28, No. 2, 1995, p.229

[3] Mark U. Edwards. Printing, Propaganda, and Martin Luther. Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1995, p.21

[4] H. C. Erik Midelfort. Op. cit., p.230

[5] H. C. Erik Midelfort. Op.cit., p.230

Miniatura de Tristán e Isolda, siglo XV

Miniatura de Tristán e Isolda, siglo XV

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Por Grace Farías Milla*


¿Qué es el amor? ¿Todos podemos sentir amor? ¿Qué significa amar a alguien? ¿Cuántas clases de amor hay? Infinitas preguntas nacen a partir de un mismo sentimiento, sin embargo, es uno que inunda los corazones y les permite desarrollar obras de artes tan hermosas como son las leyendas de amor. Variados autores alrededor de toda la historia han trabajado sobre este tema, se han inspirado tanto para escribir, cantar, componer y pintar naciendo obras extremadamente hermosas que han perdurado hasta el día de hoy.  Desde obras teatrales hasta leyendas toman este sentimiento como eje central de sus narraciones convirtiéndolas en hitos que traspasan desde una época a otra, incluso la Biblia –texto sagrado católico- menciona entre sus líneas a un par de amantes que se admiran mutuamente.


Para entender la dimensión que tiene el amor en los escritos pasados, se pretende comparar este sentimiento dentro del Cantar de los Cantares y Tristán e Isolda, tomando en cuenta sus variadas características. Por ejemplo, la distancia temporal, el primero escrito aproximadamente en el siglo I después de Cristo[1] en comparación con el segundo, que fue plasmado durante el siglo XIII. También, la fuente de donde son extraídos: el Cantar se encuentra dentro del antiguo testamento, mostrando dentro de sus ocho versículos el amor entre dos personas; que se presume que es el rey Salomón con alguna de sus mujeres[2], en donde el sentimiento se expresa a través de la descripción y comparación del ser amado con la naturaleza. Un caso diferente es el que muestra el símbolo del amor eterno en la literatura medieval: Tristán e Isolda. Esta leyenda, que fue inmortalizada bajo la pluma de Joseph Bedier, trata de un amor diferente al que se puede encontrar en el Cantar de los Cantares, aquí se puede ver la lucha apasionada y sin fin de dos amantes que, ante el infortunio de su amor, no se cansan de batallar por unir sus vidas para la eternidad. Esta leyenda se lleva al escrito dentro de la época que los estudiosos le han llamado “el amor cortés”[3], en donde los ideales de enamorados, las luchas de los vasallos por contentar a sus señoras y por mantener la lealtad con el rey, eran los códigos principales para la buena fama.


¿Por qué tomar dos obras tan distantes? Teniendo en cuenta los más de diez siglos de diferencia.  ¿Qué similitudes se pueden encontrar en ambas? Variadas. Llama profundamente la atención que un texto como el Cantar haya sido incluido dentro del libro sagrado, se puede especular que sirvió para “moralizar” el amor en pareja y normalizar la forma de expresarlo. Sin embargo, dentro de él igualmente se puede encontrar elementos que nos hacen comprender el verdadero amor entre dos personas y cómo lo comparan con elementos de su alrededor para magnificar al ser amado. En cambio, Tristán e Isolda es una leyenda que profundiza aún más la trama de la historia: podemos encontrar un principio y un fin y los diferentes obstáculos que debe pasar la pareja para poder amarse como siempre lo soñaron. Joseph Bedier, logra introducir al lector dentro de su trama y hacerlos partícipes de la triste narración.


“Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos”[4][…] “he aquí que tu eres hermosa, amiga mía; he aquí eres bella; tus ojos son como palomas”[5] es la descripción del otro. El Cantar, en cuanto a la relación que existe entre los diálogos de los amantes, la presenta de forma más estructurada, es decir, que primero parte hablando la “amada” y luego “el amado”. Ambos hablan en párrafos -capítulos- separados refiriéndose al otro ser, no dando espacio a un narrador omnisciente que lo pueda saber todo de ellos.


En el caso de Tristán e Isolda suele ser diferente, al tener un narrador que lo sabe todo, denota mayor información para quien lee. Por ejemplo, en la escena después de beber el filtro del amor, los amantes hablan de forma diferente, sintiendo que ambos corazones no laten sin el otro a su lado. “Posó su brazo sobre el hombro de Tristán. Las lágrimas apagaron la luz de sus ojos, temblaron sus labios. Tristán preguntó de nuevo: Amiga, ¿que os atormenta? Ella respondió: el amor por vos”[6].


Ante lo anterior, la concepción de amor que podemos encontrar en ambos textos es diferente, en esta leyenda el poder realizar su sueño de vivir juntos dependía de muchos factores, debían combatir con los diferentes enemigos, con su propia sangre e incluso, con su propio destino. Ambos sentían un amor tan grande que ni la distancia logró separarlos, además de ser un sentimiento de admiración, era un amor con pasión y locura. “Los amantes se estrecharon. En sus bellos cuerpos palpitaban el deseo y la vida: Dijo Tristán: ¡Venga la muerte! Y al caer la tarde, en la nave que singlaba rauda hacia la tierra del rey Marés, unidos para siempre se entregaron al amor”[7]. Ni el perecer les importaba si vivían separados.


En relación al Cantar, y teniendo en cuenta que es un texto bíblico, su comprensión de amor claramente está normada. No hay duda que es un amor muy fuerte, parecido al de Tristán e Isolda, empero, existe una noción de respeto y admiración evidente. Al parecer, los amantes pueden realizar su amor: se describen, se comparan con elementos de la naturaleza: “mi amado es semejante al corso, o al cervatillo. Helo aquí”[8].


“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor”,[9] es así como el Cantar resume la admiración de los amantes, llena de felicidad. Ella espera a su esposo, a su amado, a su “otra mitad”, es su fortaleza, su muro. El apoyo es mutuo y su admiración también. En definitiva, era el amor ideal que profesaba y creía la Iglesia Católica para la sociedad, para legitimarlo le daba sustento a través de la lectura del Cantar de los Cantares.


Un final muy diferente es el que viven Tristán e Isolda. Los amantes pasan distintas etapas, ganan batallas, otras las pierden, pasan obstáculos pero el destino se sigue encargando de separarlos. A pesar de esto, su amor es inmenso, crece día a día, perdura en el tiempo “los amantes no podían vivir ni morir separados. Lejos uno del otro, no viven ni mueren, ni viven y mueren a la vez”[10], nos cuenta el narrador. En su última despedida antes del final, Isolda le pide a Tristán “amigo, cierra tus brazos y estréchame con tal fuerza que en este abrazo se rompan nuestros corazones y emprendan vuelo nuestras almas. Llévame al maravilloso país de que antaño me hablabas: al país sin retorno, donde magníficos músicos cantan melodías sin fin. ¡Llévame!”[11] Mantiene la esperanza de vivir una vida junto a su amado Tristán. Sin imaginar el triste desenlace. Pronto, éste caería envenenado y sabiendo que se acercaba su muerte manda a llamar a su amada pero ésta llega demasiado tarde, al ver a su amor sin vida, Isolda muere junto a él, de amor, manteniendo aun la esperanza que en la otra vida si podrían realizar sus sueños y de vivir eternamente juntos.


Ambas narraciones nos dan cuenta de la belleza del amor bajo diferentes miradas. Un tanto de respeto y admiración en el Cantar, como de locura, intensidad y pasión como en Tristán e Isolda. Lo relevante de destacar es la importancia que toman ambos escritos para darnos a conocer la importancia que tiene el amor en la vida, en donde su legado perdurará por siempre, dando pie a múltiples historias en donde este sentimiento sea el protagonista. Tal como se prometieron alguna vez Tristán e Isolda: Ni vos sin mi, ni yo sin vos[12].


***


* Grace Farías Milla es estudiante de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado.



[1] No se tiene fecha exacta de cuando fue escrito, pero se supone que era considerado una alegoría a la relación con Dios e Israel y que fue escrito dentro de esa fecha.

[2] Es una hipótesis que aun se estudia en torno al origen del Cantar, sin embargo, hay propuestas que dicen que Salomón quién se presume escribió este capítulo se lo dedicó a una de sus 20 esposas.

[3] Para mayor información sobre este interesante tema, revisar: Joseph Cohen, La vida literaria en la Edad Media. La literatura francesa del siglo XI al XV, México, FCE 1977; Jean Flori, Caballeros y caballería en la Edad Media, Buenos Aires, Editorial Paidós, 2001; Victoria Cirlot, La novela artúrica: orígenes de la ficción en la cultura occidental, Barcelona, Editorial Montecinos, 1995; George Duby, El amor en la Edad Media y otros ensayos, Madrid, Editorial Alianza, 1980; Armando Durán, Estructuras y técnicas de la novela sentimental y caballerezca, Madrid, Editorial Gredos, 1973.

[4] Cantar de los Cantares, Cap. 5, v. 13

[5] Ibidem,; v. 15

[6] Joseph Bedier, Tristán e Isolda, Editorial Nuevo Extremo, p. 53

[7] Ibidem, p. 54

[8] Cantar de los Cantares, Cap. 2, v. 9

[9] Ibidem, Cap. 8; v. 6

[10] Joseph Bedier, Tristán e Isolda, Editorial Nuevo Extremo, p. 140

[11] Ibidem, p. 181

[12] Ibidem, p. 162

Invitacion Lanzamiento

El jueves 12 de noviembre de 2009, se realizará el lanzamiento del libro “El mundo medieval. Legado y alteridad”, en la Universidad Finis Terrae. El volumen reúne 14 ensayos de historia, pensamiento, arte y literatura medieval, escritos en su mayoría por medievalistas nacionales. El libro es editado por José Manuel Cerda y publicado por Ediciones Universidad Finis Terrae.


Además, el presente volumen reúne la mayoría de las ponencias que se presentaron en el Primer Simposio de Estudios Medievales, realizado en la Universidad Finis Terrae, en Santiago de Chile, los días 11 y 12 de septiembre de 2008.


En cuanto al lanzamiento del libro, la obra será presentada por el medievalista Ítalo Fuentes Bardelli y, posteriormente, se ofrecerá un vino de honor como cierre del evento.


Fecha: jueves 12 de noviembre de 2009
Horario: 19:00 – 20:00 hrs.
Lugar: Sala de Exposiciones Universidad Finis Terrae – Pedro de Valdivia 1509


Para más información:

Ver afiche del lanzamiento del libro.

XIII Jornadas

Durante el lunes 9 y martes 10 de noviembre, se llevarán a cabo las XIII Jornadas Medievales, organizadas por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. El evento se realizará tanto en el Instituto de Historia de Viña del Mar como en el edificio Gimpert en Valparaíso.


En las jornadas expondrán los más destacados medievalistas de Chile, así como un buen número de estudiantes que fortalecerán -con sus investigaciones- el desarrollo de los estudios medievales en el país.


Fecha: lunes 9 y martes 10 de noviembre de 2009
Horario: lunes (11:00 – 20:45 hrs.) / martes (11:00 – 17:30 hrs.)
Lugar: Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Lunes (Sala Héctor Herrera C., Instituto de Historia PUCV, Paseo Valle 396, Viña del Mar) – Martes (Sala Obra Gruesa, primer piso edificio Gimpert, av. Brasil, 2930, Valparaíso)

Contacto: proyectorcania@gmail.com


Para más información:

Ver programa de las XIII Jornadas Medievales.
Ver afiche del evento.

platon-aristoteles

Platón y Aristóteles. Detalle de la Escuela de Atenas, obra de Raffaelo Sanzio, 1509

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Por Tamara Alvarado Henríquez*


Las diversas artes de la Antigüedad tenían un objetivo claro y que no era posible transar: conocer la realidad, ser capaces de aprehenderla, imitarla. Dependiendo del autor, este objetivo es más o menos logrado por los distintos oficios u ocupaciones. Sin embargo, la música, la poesía, la pintura, la filosofía, entre otras, se ocuparán, a su manera, de lograr plasmar a través de su arte, todo aquello que el hombre era capaz de conocer y reconocer con sus sentidos. El momento era propicio: estamos frente a una civilización que conoce el mundo, que avanza territorialmente –con el mundo helenístico primero, con el Imperio Romano después-, insertos en una sociedad que permitía la ocupación en el ocio, el modo de vida contemplativo que legará a la posteridad grandes creaciones filosóficas y artísticas. Cuatro de ellas son revisadas aquí, con el fin de aproximarnos a la idea de imitación o mimesis, que llevaría a la conformación de una teoría literaria, por varios siglos imperante.


Platón, en sus diálogos, será nuestra mayor fuente para conocer a Sócrates, aquel individuo enigmático que, sin dejar huellas propias, ha inaugurado -y permanecido con ella- una filosofía y una cosmovisión fundadora de la cultura occidental. Tanto en Crátilo como en Fedro, Platón se hace eco de la filosofía socrática para postular sus más importantes axiomas, a través del diálogo con diversos personajes históricos pertenecientes al círculo intelectual de la Atenas del siglo IV. Destacan entre ellos, el grupo de los sofistas, dura y reiteradamente criticados en toda la obra platónica. Frente al relativismo del que se les ha acusado, la filosofía socrática-platónica elabora la hipótesis de la Verdad única y, por ende, posible de conocer. Gracias a ello, las cosas y los seres pueden ser conocidos, puesto que comparten con aquella Verdad primigenia, una esencia inmutable y eterna: “No tienen relación ni dependencia con nosotros ni se dejan arrastrar arriba y abajo por obra de nuestra imaginación, sino que son en sí y con relación a su propio ser conforme a su naturaleza.” (Platón, Crát. 370)  Debido a ello, cada cosa es posible de conocer a partir del instrumento adecuado a ella (375).


De acuerdo a lo anterior, la imitación de la realidad, es para Platón, imposible de lograr sin el conocimiento previo de aquella Verdad revelada antes de la caída mítica del ser humano. Y este conocimiento sólo lo ha obtenido el filósofo, quien a partir de la vida contemplativa, ha logrado recordar la belleza primera, el Todo. Lamentablemente para él –y como veremos luego, para todo artista-, este reconocimiento no alcanza a ser expresado con el lenguaje. Si bien, Sócrates nos dice en una primera instancia que,  la imitación “de la esencia se hace precisamente por medio de sílabas y letras” (434), y compara luego, la labor lingüística con la pictórica: “Lo mismo que los pintores [...] así también nosotros aplicaremos los elementos a las cosas, bien uno a uno [...] o varios, formando lo que llaman sílabas, y después [...] nombres y verbos [...] compondremos un todo grande y hermoso” (435), terminará por aducir que dicha imitación es absolutamente incompleta, imperfecta y, de hecho, ridícula, puesto que si efectivamente el lenguaje pudiese imitar la realidad  “todo sería doble y nadie sería capaz de distinguir cuál es la cosa y cuál es el nombre” (448).


A este respecto, la labor del poeta es comparada a la del sofista, puesto que en vez de verdad, utilizan el lenguaje a modo de ornamentación, mutando sus formas y elementos, mutilando así, su capacidad de representación:


¿No sabes que los primeros nombres que se impusieron están ya sepultados, merced a la ornamentación y al tiempo, por los que quieren vestirlos de tragedia añadiendo y quitando letras por eufonía y retorciéndolos por todas partes? [...] Pues tal es [...] lo que hacen quienes no se ocupan de la verdad y sí de hacer figuras con la boca (418).


Por su parte, el sofista no basa su sabiduría en el conocimiento de la verdad, sino en el conocimiento de lo verosímil, de lo posible, de aquello que es más proclive a convencer a la mayoría. La retórica, en este momento, así como la poética (en sus diversos géneros), responden a la vida política de la polis, a una labor pública, marcadamente funcional a las circunstancias históricas. Para Platón, esto correspondería a una desviación de la contemplación de la Belleza que devolvería al hombre a su naturaleza alada, cercana a los dioses. De ahí que en Fedro, proponga que la mejor locura de las tres que menciona, sea la del entusiasmado, aquél que contemplando la belleza del mundo, recuerda la Verdad primigenia, olvidando pronto toda contemplación de lo mundano y terrestre, tachándosele por ello, como loco. Este es el enamorado (352).


Es interesante la relación del filósofo y del amante; del amor al conocimiento, y del amor a la belleza; ambos, contemplaciones elevadas al plano de las Ideas, búsquedas de aquel origen mítico y perfecto. Lo que el amante ama es aquello que le recuerda aquél atisbo de Verdad que lo ha transformado en un enamorado, en un loco. Todo lo demás es vano, simples juegos de mentiras, pues solo aquel que trate “de cosas justas, bellas, y buenas, quien crea que en ellos hay solo realidad, y perfección y algo digno de esfuerzo”, es un verdadero arte (410).


Distinta será la concepción que se tenga del poeta en la obra aristotélica. En su Poética, tanto la epopeya, como la poesía trágica, la comedia, la poesía ditirámbica, aulética y citarística, vienen a ser imitaciones. Se diferencian por “imitar con medios diversos, o por imitar objetos diversos, o por imitarlos diversamente y no del mismo modo” (127). De cualquier forma, su función y su capacidad de imitación tienen la suficiente relevancia como para ocuparse de ellos de modo prescriptivo. Si bien, no desarrollan la vida contemplativa deseada por Platón, logran llegar y entregar algún tipo de conocimiento que es necesario optimizar. El arte, en este momento, aún no es arte de cualquier cosa, puesto que la imitación pasa por ponderar caracteres, sean estos los atraídos por la virtud o por el vicio (132). Ya mencionábamos que los diversos géneros poéticos están al servicio de una vida pública, de la política y del acontecer histórico. El mundo platónico de las ideas, desciende a fuerza de necesidad, al mundo de la acción y del tiempo, donde es preciso enseñar.


Se comprende la acción poética como imitación que surge, naturalmente, en el hombre y por su, igualmente natural, deseo de aprender (137). Desde un principio, la poesía, en particular la tragedia y epopeya, cumplen una función didáctica, pero no por ello, menos placentera. El docere et delectare comenzará a ser una constante preocupación del teórico, tanto como del propio artista. A partir de ello, se define tragedia como la “imitación de una acción esforzada y completa” que cuenta con “cierta amplitud, un lenguaje sazonado (ritmo, armonía y canto), separada cada una de las especies en las distintas partes (canto y verso), actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones” (145). Lo que se buscará es la catarsis, aquella afectación profunda del espectador, una vez que ha sido testigo de la inmensidad del mundo y de sus fuerzas, frente a aquella pobre e incompetente voluntad humana. Para conseguirla, se hace necesario que todo se corresponda con un orden preciso, anterior a la creación poética y superior a ella: “[...] la belleza consiste en magnitud y orden” (153). Ahí está el objetivo de la creación, de la puesta en escena o del relato épico, es la belleza, entendiéndola como la estructuración perfectamente equilibrada de las partes para conformar un todo compacto y coherente que logre, a partir de su verosimilitud, el estremecimiento de los sentidos y, con ello, la purgación del alma encadenada.


La misión del artista no es menor en estos tiempos, si bien, el espacio otorgado a la imaginación es estrecho. Y es que la función del arte, su origen mismo, radica en la capacidad que tiene de imitar: es el mundo y sus constelaciones la creación suprema, una burda  materialidad en comparación a la Verdad verdadera en Platón; un espacio ordenado, segmentado en categorías que posibilitan su conocimiento, en Aristóteles. De aquella organización natural, viene la organización artificial en la fábula, “puesto que es imitación de una acción, lo sea de una sola y entera, y que las partes de los acontecimientos se ordenen de tal suerte que, si se traspone o suprime una parte, se altere y disloque el todo” (157). Dado que lo inverosímil no conmueve, puesto que no se logra la identificación del sujeto en la acción, este sistema creativo se hace fundamental, y se inserta en un todo coherente, propio de la filosofía aristotélica, en el cual cada ser, cada cosa, cada partícula y mínimo elemento, conforman un universo legible, comprensible y, por ende, cognoscible. En base a esto, la ciencia, la filosofía y el arte (en sus diferentes oficios) han dado ya, su primer paso.


Como en Platón, aquí también se nos compara la creación poética con la pictórica: “Puesto que el poeta es imitador, lo mismo que un pintor o cualquier otro imaginero, necesariamente imitará siempre de una de las tres maneras posibles; pues o bien representará las cosas como eran o son, o bien como se dice o se cree que son, o bien como deban ser” (225). No sólo se nos recuerda el margen en el que la creatividad del artista deba moverse, sino que también la potencia de la imagen, de lo pictórico, de lo visual es reiteradamente contrapuesto al poder de la palabra. Una y otra se acompañan, casi indivisiblemente. Ambas están ahí para señalar lo que el ojo humano percibe. Mas no se limitan a lo simplemente visto, sino que intentan comprender el lenguaje que subyace en la creación del mundo. Como vimos, Platón ve ideas, Aristóteles, un orden, previa fase al conocimiento.


Nuevamente, el arte poético sufre de una búsqueda incesante: la exactitud del lenguaje para la imitación (220). De ahí la importancia absoluta que tienen para nuestros autores, el metro adecuado, la correspondencia del nombre con lo nombrado y el cambio fonético. Son sus propias limitaciones, las que llevan a buscar la perfección lingüística.


Por último, Horacio, en su Arte Poética: Epístola a los Pisones, se hará eco de toda la tradición anterior, principalmente de Aristóteles, con la obra que ya revisábamos. Se destaca, por sobre todo, la naturalización del orden que ya el filósofo griego establecía para la creación poética. En Horacio, este orden cabe en el marco de la obviedad, pues de lo contrario, la burla y el ridículo destruyen la creación artística. La utilización de la imagen para este fin es total, y así vemos como nos invita a representarnos “que serpientes se apareen con aves, corderos con tigres” (57), para, de este modo, concretizar un lenguaje absurdo. Al respecto, Oscar Velásquez –su traductor y editor- sostiene que “la ‘forma’ en cuanto universal o ideal, es única, y el pie o la cabeza cobrará sentido mediante su inserción en esa totalidad. La forma, a su vez, es un principio de orden en la cosa, y es la razón por la que una realidad determinada llega a ser comprensible para otros. Se hace ver, por otra parte, que así como en una criatura viva las partes se concitan para formar una totalidad, así en el lenguaje el conjunto ordenado de los elementos puede producir un discurso coherente” (57).


Tal como nos recita Horacio: “Mandaré al imitador instruido / que tome en consideración el modelo de la vida / y los caracteres, y saque de allí voces vivientes” (103), el arte poético nace y termina en la imitación de la realidad. La necesidad de verosimilitud es fundamental y absoluta; tal paradigma estético, si bien, será modificado en la Edad Media a partir de una nueva cosmovisión, resurgirá en distintos períodos de la historia del arte, en especial, con el realismo español y europeo del siglo XIX. El objeto es más o menos el mismo: la observación de la realidad plasmada en la creación artística, como discurso moralizante. Hoy, luego de las vanguardias y del posmodernismo del siglo XX y XXI, no hablamos de imitación, sino de representaciones de una realidad que, muchas veces, queda en entredicho. La Verdad, ha sido relegada al Olimpo de los recuerdos de occidente y la multiplicidad de posibilidades nos ha legado una consecuente, multiplicidad de desafíos y de talentos. Sin embargo, nada hay de nuevo. La cita es constante, la referencia casi imposible de relegar; y, aún cuando se encerrara en estrechos márgenes la posibilidad creativa, la imitación en la Antigüedad no sólo comportó un proyecto filosófico potente, sino que además, lo hizo captando profundamente todo aquello que compete a la naturaleza humana, abarcando el gran abanico temático de nuestra existencia.


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* Tamara Alvarado Henríquez es estudiante de Licenciatura en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

maria estuardo

Película: María Estuardo
Director: John Ford
Año:
1936

País:
Estados Unidos
Reparto: Katherine Hepburn, Fredric March, Florence Eldrich, John Carradine, Donald Crisp, Douglas Walton, Robert Barrat y Moroni Olsen


Por Pablo Castro H.*


Una de las obras más importantes para reflejar el fin del mundo medieval o los inicios de la época moderna, es la película María Estuardo o María de Escocia, obra realizada en 1936, por el director norteamericano John Ford. La cinta, en su trama, relata la historia de María de Escocia, quien fue reina consorte en Francia y que tras el fallecimiento del rey, pierde su trono y decide regresar a su tierra natal, Escocia, para recuperar la corona que le pertenece. Será su retorno el que conlleve una serie de conflictos en el marco político y religioso de dicho reino. Por otro lado, la reina Isabel Tudor –hija ilegítima de Enrique VIII- teme que María reclame la corona inglesa, motivo por el cual, se producen grandes tensiones y luchas políticas.


La película “María Estuardo”, ambientada durante el siglo XVI, retrata minuciosamente algunos problemas de aquella época, entre los cuales, notamos, el conflicto religioso, basado en el protestantismo de John Knox y la idea de un libre credo propugnada por María Estuardo. Asimismo, percibimos la lucha entre Escocia e Inglaterra, problema político y dinástico, que afecta las relaciones entre ambos reinos. Por otro lado, a través de la cinta, notamos como María Estuardo refleja la imagen de una reina que empieza a acumular un mayor poder en su persona, al tomar sus propias decisiones y, rechazar, en muchos casos, las determinaciones del consejo de loores.


Asimismo, según nos presenta la película, María de Escocia representa un carácter más ‘patriótico’, en una época donde, paulatinamente, los estados nacionales empiezan a conformar una mayor unidad en su estructura político-territorial. María Estuardo ya no defiende sólo sus intereses personales, sino que, su lucha adquiere un cariz diferente, abocado a una comunidad que posee una misma identidad política, religiosa y cultural, concentrada en un mismo territorio y ya no diversificada en otros poderes locales.


En este sentido, la cinta dirigida por John Ford, refleja diversas problemáticas de una época en transición, donde notamos el avance y triunfo de una mayor unidad política y, a su vez, un nuevo poder que empieza a centralizarse, concretamente, en la figura del monarca. Ahora bien, todo aquello es parte de un entramado de tensiones y conflictos, los cuales serán parte –activa y dinámica- de esta obra cinematográfica que, de un modo u otro, nos da cuenta del problema político y religioso que se vivía en Inglaterra y Escocia durante el siglo XVI.


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* Pablo Castro Hernández es estudiante de Licenciatura en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

XIX Jornadas de Historiografía

Durante el jueves 29 y viernes 30 de octubre de 2009, se llevarán a cabo las XIX Jornadas de Historiografía, organizadas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. El evento tratará el tema de la escritura y autoría en la Historia Universal, como también, la educación y sus contenidos.


Fecha: jueves 29 y viernes 30 de octubre de 2009
Horario: jueves (10:00 – 13:00 / 15:30 – 17:30 hrs.) – viernes (10:00 – 13:00 hrs.)
Lugar: Museo Histórico Nacional – Plaza de Armas – Sala de Biblioteca


Para más información:

Ver programa de las XIX Jornadas de Historiografía.
Ver afiche del evento.

Calenda 11

El próximo miércoles 28 de octubre de 2009, se llevará a cabo la presentación del conjunto musical Calenda Maia, en el marco del Festival de todas las Artes. El evento se realizará en el colegio Notre Dame a las 20:00 hrs, presentando algunas piezas de música y teatro medieval.


Fecha: miércoles 28 de octubre de 2009
Horario: 20:00 hrs.
Lugar: Colegio Notre Dame – Avenida Los Presidentes 7001

Entrada: $1.000


Para más información:

Ver actividades del Festival de todas las Artes.

Primer día del Encuentro para Estudiantes del Mundo Clásico y Medieval

Primer día del Encuentro para Estudiantes del Mundo Clásico y Medieval


Por Constanza Rojas Zavala* y Pablo Castro H.**


Durante el jueves 1 y viernes 2 de octubre de 2009, se llevó a cabo el Tercer Encuentro para Estudiantes del Mundo Clásico y Medieval, organizado por el PIECYM del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Revista Electrónica Historias del Orbis Terrarum y los portales www.edadmedia.cl y www.jmarin.jimdo.com.


El evento congregó a más de cien personas durante los dos días, asistiendo entre ellos estudiantes y docentes de diversas universidades del país. Cabe destacar la presencia de connotados académicos en el Encuentro, entre los cuales se hallaban; Ximena Illanes Zubieta, Ángel Gordo Molina, José Manuel Cerda, Manuel Contreras Seitz, José Marín Riveros, Diego Melo, Sebastián Salinas, Ana Luisa Haindl, Nicolás Cruz, Claudio Rolle, Fernando Purcell y Patricio Bernedo, entre otros.


El coloquio se distribuyó en diferentes mesas temáticas, donde los ponentes -estudiantes de pregrado y postgrado- expusieron sus estudios e investigaciones.


JORNADA DEL JUEVES 1 DE OCTUBRE


En la primera mesa, “Iconografía e imaginación. Representaciones de la vida, la muerte y el poder”, expusieron sus trabajos: Loreto Casanueva Reyes, “Desde la literatura hacia la arquitectura: la legitimación mitológica del poder imperial de Octavio Augusto” (Universidad de Chile), María José Pascual Bosco, La consolidación y pacificación del Imperio bajo la figura de Augusto a través del Ara Pacis (Universidad Adolfo Ibáñez), Annette García, Sé fiel hasta la muerte: representaciones sobre el juicio final en el arte, la historia y la literatura medieval (Universidad Alberto Hurtado) y Javiera Soto Hidalgo, La convivencia de vivos y muertos. Origen y desarrollo de la tradición macabra (Pontificia Universidad Católica de Chile).


En la segunda mesa, “Modelos literarios medievales y sus orígenes”, expusieron sus investigaciones: Ignacio Sarmiento P., Ricardo Corazón de León y la representación de un héroe mártir antiguo en el contexto de la Tercera Cruzada (Universidad Diego Portales), María Constanza López, La influencia de la cultura clásica en las novelas de caballería de Chretien de Troyes (Universidad Adolfo Ibáñez), Sebastián Valdivia Rivas, La autoritas del Arcipreste de Hita en el “Libro del Buen Amor” (Universidad Alberto Hurtado) y Laura Cano, Doña Jimena: modelo de virtud femenina medieval hispánica representada en el Cantar del Mío Cid (Universidad Austral de Chile).


En la tercera mesa, “Historiografía clásica y medieval”, expusieron sus estudios: Diego Cerda Seguel, Historia e Inmanencia en Tucídides. Reflexiones historiográficas en torno a la naturaleza humana (Pontificia Universidad Católica de Chile), Juan Pablo Gerter Urrutia, Alteridad e intencionalidad desde las crónicas medievales hacia el Reino leonés y su percepción de nación: Historia Compostelana e Historia de los hechos de España (Universidad Austral de Chile) y Susana María Paz Quijada, Unión matrimonial de Urraca I y Alfonso de Aragón. Crisis social y de sucesión en el reino leonés según la Historia Compostelana (Universidad Austral de Chile).


En la cuarta mesa, “Nacer y vivir en mundos fronterizos y móviles”, expusieron sus investigaciones: Ignacio Rebolledo Hemard, Los hijos como patrimonio del oikos en “La Odisea” de Homero (Universidad de Chile), Francisco Gregorio de las Heras, al-Andalus, civilización renacentista intelectual. Su influencia en Europa como núcleo de erudición cultural y de contacto entre Oriente y Occidente (Universidad Alberto Hurtado) y Jonathan Perl G., La frontera noreste del reino franco temprano carolingio: ¿un límite sólidamente establecido entre dos mundos irreconciliables? (Universidad Andrés Bello).


En la quinta mesa, “Viajes de descubrimiento y aprendizaje”, expusieron sus trabajos: Daniel Cano Christiny y Josefina Silva, Heródoto viajero: etnografía egipcia y escita del siglo V a.C. (Pontificia Universidad Católica de Chile), Exequiel Monge Allen, El viaje al paraíso. La espiritualidad céltica a la luz de la Navigatio Sancti Brendani (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Sebastián Rico Díaz, Peregrinatio e Imago Mundi. Compostela: un viaje cotidiano (Pontificia Universidad Católica de Chile).


JORNADA DEL VIERNES 2 DE OCTUBRE


En la sexta mesa, “Pensamiento y política en el mundo antiguo”, expusieron sus estudios: Carlos Carrasco Meza, La moral y la divinidad en Jenófanes (Universidad de Chile), Cristóbal Zarzar, Diógenes de Sínope y los filósofos perros: algunas consideraciones sobre el ideario del movimiento cínico de la antigüedad (Pontificia Universidad Católica de Chile) e Isabel Tagle, La dinastía Julio-Claudia, su aparente locura, su influencia y consecuencia en Roma (Universidad Alberto Hurtado).


En la séptima mesa, “Poder y sociedad. Manifestaciones diversas de historia político-social”, expusieron sus investigaciones: Cristóbal Jélvez Lucas, Movimientos sociales en el reino de León. Las rebeliones burguesas en la villa de Sahagún a principios del siglo XII (Universidad Austral de Chile) y Cristián Jiménez Acuña, Sepúlveda en la documentación foral. El contexto de la política de repoblación hacia la segunda mitad del siglo IX (Universidad Austral de Chile).


En la octava mesa, “El mundo bizantino”, expusieron sus trabajos: Jorge Barbé Paiva, Repercusiones de la Querella Iconoclasta en el Imperio Bizantino (717-843). Consecuencias en los ámbitos religioso, artístico y político (Pontificia Universidad Católica de Chile), Tamara Alvarado, Historiadores bizantinos desde el siglo V al IX: Imperio e Iglesia a través del relato histórico (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Leandro Lillo Aguilera, El piadoso sentido de lo cotidiano. La espiritualidad del día a día en el mundo bizantino (Universidad de Chile).


En la novena mesa, “Los viajes de evasión y fascinación”, expusieron sus investigaciones: Pablo Castro H., Maravillas e Imaginarios en el Mundo Medieval: percepciones del espacio y las criaturas de Oriente en los relatos de viajes (ss. XIII-XIV) (Pontificia Universidad Católica de Chile), Carlos Quezada Brown, Mares de arena y océanos desérticos: el simbolismo de los espacios desolados maravillosos descritos por los viajeros hacia Oriente durante los siglos XIV y XV (Universidad Andrés Bello), Josefina Araos, “La nave de los locos” de Sebastián Brant: un viaje de la humanidad hacia la locura (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Yohad Zacarías S., Un viaje de lo natural a lo oriental: el contexto luliano en base la noción de viaje durante el siglo XIII (Pontificia Universidad Católica de Chile).


En la décima mesa, “La condición femenina en el medioevo”, expusieron sus estudios: Constanza Rojas Zavala, La madre y el niño. Imágenes de vida y muerte en el embarazo y el nacimiento hacia el fin de la Edad Media (Pontificia Universidad Católica de Chile), Eduardo Muñoz Saavedra, Ciudad y prostitución en España en los siglos XIV y XV (Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS) y María José Figueroa Toro, Prostitución en la Baja Edad Media Española (Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS).


Por último, el evento cerró con un café y una invitación a efectuar futuros encuentros donde estudiantes y egresados puedan exponer sus estudios e investigaciones. Cabe destacar que, este tipo de instancias, resultan fundamentales para el crecimiento y difusión del conocimiento de la historia universal, pues permiten crear espacios y canales de transmisión, ya sea en cuanto a visiones y modos de comprensión a las culturas del pasado, las cuales mediante sus legados y huellas, siguen siendo puntos de reflexión para los hombres del presente.


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* Constanza Rojas Zavala es estudiante de Licenciatura en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

** Pablo Castro Hernández es estudiante de Licenciatura en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


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ALGUNAS FOTOS DEL EVENTO:

Primesa mesa “Iconografía e imaginación. Representaciones de la vida, la muerte y el poder”

Apertura del Encuentro de Estudiantes. Presentación del nuevo pendón de Orbis Terrarum.

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Segunda mesa “Modelos literarios medievales y sus orígenes”

Primesa mesa “Iconografía e imaginación. Representaciones de la vida, la muerte y el poder”

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Segunda mesa “Modelos literarios medievales y sus orígenes”

Segunda mesa “Modelos literarios medievales y sus orígenes”

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Estudiantes y Académicos que asistieron al Encuentro

Estudiantes y Académicos que asistieron al Encuentro

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Tercera mesa “Historiografía clásica y medieval”

Tercera mesa “Historiografía clásica y medieval”

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Cuarta mesa “Nacer y vivir en mundos fronterizos y móviles”

Cuarta mesa “Nacer y vivir en mundos fronterizos y móviles”

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Quinta mesa “Viajes de descubrimiento y aprendizaje”

Quinta mesa “Viajes de descubrimiento y aprendizaje”

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Estudiantes y Académicos presentes en el segundo día del Encuentro

Estudiantes y Académicos presentes en el segundo día del Encuentro

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Sexta mesa “Pensamiento y política en el mundo antiguo”

Sexta mesa “Pensamiento y política en el mundo antiguo”

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Séptima mesa “Poder y sociedad. Manifestaciones diversas de historia político-social”

Séptima mesa “Poder y sociedad. Manifestaciones diversas de historia político-social”

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Octava mesa “El mundo bizantino”

Octava mesa “El mundo bizantino”

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Novena mesa “Los viajes de evasión y fascinación”

Novena mesa “Los viajes de evasión y fascinación”

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Décima mesa “La condición femenina en el medioevo”

Décima mesa “La condición femenina en el medioevo”


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